Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino A LOS 47º 24' DE LATITUD Y 17º 28' DE LONGITUD
A consecuencias de la tempestad fuimos impulsados hacia el este. Toda esperanza de fuga a los atracaderos de Nueva York o del San Lorenzo se desvanecía. El pobre Ned desesperado, se aisló como el capitán Nemo. Consejo y yo no nos separábamos nunca. Dije que el Nautilus se desviaba hacia el este; más exacto hubiera sido decir hacia el nordeste. Durante varios días, anduvo vagando, ya en la superficie, ya sumergido, en medio de las brumas tan temidas por los navegantes y que se deben principalmente al deshielo de los témpanos, por cuya causa la atmósfera se mantiene en alto grado de humedad. ¡Cuántos navíos zozobraron en esos parajes cuando se acercaban a reconocer los engañosos fuegos de la costa! ¡Cuántos siniestros originados por aquellas opacas nieblas! ¡Cuántos choques con los escollos al apagar el rumor del viento los ruidos de las rompientes!
¡Cuántas colisiones entre las naves, a pesar de las luces de situación, del sonar de las bocinas o de las campanadas de alarma!