Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino -La haré, contestó frÃamente el capitán Nemo. No se atreva usted a juzgarme, señor. La fatalidad le muestra algo que no debió usted ver. El ataque se produjo. La respuesta será terrible. Bajen.
-¿Qué navÃo es ése?
-¿No lo sabe? ¡Más vale asÃ! Por lo menos su nacionalidad seguirá siendo un misterio para usted. Bajen.
El canadiense, Consejo y yo, sólo podÃamos obedecer. Una decena de marineros del Nautilus miraban con implacable sentimiento de odio al barco que avanzaba hacia ellos. Yo bajé en el momento en que otro proyectil rozaba el casco del Nautilus y oà que el capitán exclamaba:
-¡Tira, insensato! ¡Consume tus inútiles balas! No te librarás del espolón del Nautilus. Pero no ha de ser en este sitio donde perezcas.
¡No quiero que tus restos vayan a confundirse con las gloriosas ruinas del Vengador!