Veinte mil leguas de viaje submarino
Veinte mil leguas de viaje submarino Sabido es que con la marca las aguas estrechadas entre las islas Feroe y Loffoden se precipitan con irresistible violencia. Forman un torbellino del que jamás pudo salir indemne navío alguno. Desde todos los puntos del horizonte se abalanzan olas monstruosas y abren el abismo llamado con justicia el "ombligo del océano", cuyo poder de atracción se extiende hasta una distancia de quince kilómetros. Son aspirados por su tremenda succión no solamente las navíos, sino también las ballenas y, asimismo, los osos blancos de las regiones boreales.