Veinte mil leguas de viaje submarino

Veinte mil leguas de viaje submarino

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

-Muy bien, muchacho, respondíle. ¿Y usted, maestro Land?

-Profundamente, señor profesor. ¿No sé si me engaño, me parece respirar una brisa marina?

A un marino no podía pasarle inadvertido. Le conté al canadiense lo que había pasado mientras dormía.

-¡Bueno!, dijo. Así se explican claramente los mugidos que oíamos cuando el supuesto narval se hallaba a la vista de la Abraham Lincoln.

-No hay, duda, maestro Land, era su modo de respirar.

-Lo que ocurre, señor Aronnax, es que no tengo la menor idea de la hora que es, a menos que sea la hora de la cena...

¿La hora de la cena, mi estimado arponero? Diga usted, más bien, la hora del almuerzo, pues estamos ya en otro día.

-Lo que demuestra, comentó Consejo, que hemos dormido veinticuatro horas.

-Así lo creo yo también, dije.

-No lo contradigo, repuso Ned Land. Pero sea cena o almuerzo, sería bienvenido el camarero que nos trajera uno u otro.

-Uno y otro, dijo Consejo.

-Justo, respondió el canadiense. Tenemos derecho a dos comidas y, por mi parte, estoy dispuesto a hacer honor a ambas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker