Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra En efecto, el bulto se habÃa quedado en un saliente de roca, un centenar de pies por encima de nuestras cabezas. Acto seguido el ágil islandés trepó como un gato, y pocos minutos más tarde el fardo estaba con nosotros.
—Ahora —dijo mi tÃo— desayunemos, pero hagámoslo como personas que quizá tengan que hacer un largo camino.
La galleta y la carne seca fueron rociadas con algunos tragos de agua mezclada con ginebra.
Acabado el almuerzo, mi tÃo sacó de su bolsillo un cuaderno destinado a las observaciones; tomó uno tras otro sus diversos instrumentos y anotó los datos siguientes:
Lunes, 1 de julio
Cronómetro: 8 h 17 m de la mañana
Barómetro: 29 p. 7l.
Termómetro: 6°
Dirección: E.-S.-E.
Esta última observación se referÃa a la galerÃa oscura y fue señalada por la brújula.
—Ahora, Axel —exclamó el profesor con voz entusiasta—, vamos a hundirnos verdaderamente en las entrañas del globo. Éste es el momento preciso en que comienza nuestro viaje.