Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra Nos levantamos al dÃa siguiente frescos y dispuestos. Reanudamos el camino. SeguÃamos un camino de lava como la vÃspera. Imposible reconocer la naturaleza de los terrenos que atravesaba. En lugar de hundirse en las entrañas del globo, el túnel tendÃa a volverse absolutamente horizontal. Creà observar incluso que remontaba hacia la superficie de la Tierra. Esta disposición fue tan manifiesta hacia las diez de la mañana, y por consiguiente tan fatigosa, que me vi forzado a moderar nuestra marcha.
—¿Qué pasa, Axel? —dijo impaciente el profesor.
—Que no puedo más —respondÃ.
—¡Cómo! ¿Después de tres horas de paseo por un camino tan fácil?
—Fácil no digo que no, pero cansado, desde luego.
—¿Cómo? ¡Si no tenemos más que bajar!
—Que subir, si no le importa.
—¡Que subir! —dijo mi tÃo encogiéndose de hombros.
—Desde luego. Desde hace media hora, las pendientes se han modificado, y de seguir asà volveremos a buen seguro a la superficie de Islandia.