Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra —Es evidente —me decÃa a mà mismo—; en la segunda época de la Tierra los sedimentos de las aguas formaron estos esquistos, estas calizas y estas areniscas. Estamos dando vueltas al macizo granÃtico. Somos como gentes de Hamburgo que tomaran el camino de Hannover para ir a Lübeck.
Hubiera debido guardarme para mà estas observaciones. Pero mi temperamento de geólogo prevaleció sobre la prudencia, y el tÃo Lidenbrock oyó mis exclamaciones.
—¿Qué te pasa? —dijo.
—Mire —respondÃ, mostrándole la variada sucesión de areniscas, de calizas y los primeros indicios de terrenos pizarrosos.
—¿Y qué pasa?
—Que hemos llegado al perÃodo en que aparecieron las primeras plantas y los primeros animales.
—¿Eso crees?
—Pero mire, examine, observe.
Obligaba al profesor a pasear su lámpara por las paredes de la galerÃa. Yo esperaba alguna exclamación de su parte. Pero no dijo ni una palabra y continuó su camino.