Viaje al centro de la tierra

Viaje al centro de la tierra

Supe entonces que mi providencial caĂ­da me habĂ­a llevado precisamente al final de una galerĂ­a casi perpendicular; como habĂ­a llegado en medio de un torrente de piedras, la menor de las cuales hubiera bastado para aplastarme, habĂ­a que concluir que una parte del macizo se habĂ­a deslizado conmigo. Aquel espantoso vehĂ­culo me transportĂł asĂ­ hasta los brazos de mi tĂ­o, en los que caĂ­ sangrante e inanimado.

—En verdad —me dijo—, es sorprendente que no te hayas matado mil veces. Pero ¡por Dios!, no volvamos a separarnos, porque correríamos el riesgo de no vernos más.

«No separarnos más». Así, pues, ¿no había concluido el viaje? Abrí los ojos desmesuradamente, lo cual provocó de inmediato la siguiente pregunta:

—¿Qué te ocurre, Axel?

—Quiero hacerle una pregunta. Dice usted que estoy sano y salvo.

—Desde luego.

—¿Tengo todos mis miembros intactos?

—Desde luego.

—¿Y mi cabeza?

—Tu cabeza, salvo algunas contusiones, está perfectamente puesta sobre tus hombros.

—Pues bien, tengo miedo de que mi cerebro se haya perturbado.

—¿Perturbado?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker