Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra Al dÃa siguiente me desperté completamente curado. Pensaba que un baño me resultarÃa muy saludable, y fui a zambullirme durante algunos minutos en las aguas de aquel Mediterráneo. A buen seguro que merecÃa este nombre más que cualquier otro.
Fui a zambullirme durante algunos minutos en las aguas de aquel Mediterráneo.
Volvà a desayunar con buen apetito. Hans se encargaba de cocinar nuestro pequeño menú; tenÃa agua y fuego a su disposición, de suerte que pudo variar algo nuestra comida de siempre. A los postres, nos sirvió unas tazas de café, y jamás me pareció de tan agradable sabor ese delicioso brebaje.
—Ahora ha subido la marea —dijo mi tÃo—, y no hay que dejar pasar la ocasión de estudiar este fenómeno.
—¿Cómo? ¿La marea? —exclamé.
—Desde luego.
—¿La influencia de la luna y del sol se deja sentir aqu�
—¿Por qué no? ¿No están sometidos los cuerpos en su conjunto a la atracción universal? Esta masa de agua no puede escapar, por tanto, a esa ley general. Por eso, a pesar de la presión atmosférica que se ejerce en su superficie, la verás subir como si fuera el mismo Atlántico.
