Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra —Bueno, podemos fabricar cañas y ver si el anzuelo tiene tanto éxito aquà abajo como en los océanos sublunares.
—Lo intentaremos, Axel, porque hay que descubrir todos los secretos de estas nuevas regiones.
—Pero ¿dónde estamos, tÃo? Porque todavÃa no le he planteado las preguntas a las que deben contestar sus instrumentos.
—Horizontalmente, a trescientas cincuenta leguas de Islandia.
—¿Tanto?
—Estoy seguro de no equivocarme en más de quinientas toesas.
—¿Y la brújula sigue indicando el sureste?
—SÃ, con una inclinación occidental de diecinueve grados y cuarenta y dos minutos, igual que en tierra. Por su inclinación, se produce un hecho curioso que he observado con el mayor cuidado.
—¿Cuál?
—Que la aguja, en lugar de inclinarse hacia el polo, como hace en el hemisferio boreal, se vuelve al polo contrario.
—Por tanto hay que deducir que el punto de atracción magnética se encuentra comprendido entre la superficie del globo y el lugar que hemos alcanzado.