Viaje al centro de la tierra
Viaje al centro de la tierra ¡SÃ, son dientes, y su huella se ha grabado en el metal! Las mandÃbulas que esos dientes adornan deben poseer una fuerza prodigiosa. ¿Es un monstruo de las especies perdidas lo que se agita bajo la capa más profunda de las aguas, un monstruo más voraz que el escualo, más temible que la ballena? No puedo apartar mi mirada de esa barra medio roÃda. ¿Va a convertirse en realidad mi pesadilla de la pasada noche?
Estos pensamientos me agitan durante todo el dÃa, y mi imaginación se calma a duras penas en un sueño de varias horas.
Lunes, 17 de agosto. Trato de recordar los instintos particulares de esos animales antediluvianos de la época secundaria que, sucediendo a los moluscos, a los crustáceos y a los peces, precedieron a la aparición de los mamÃferos sobre el globo. El mundo pertenecÃa entonces a los reptiles. Estos monstruos reinaban como dueños y señores en los mares jurásicos[17]. La naturaleza les habÃa otorgado la conformación más completa. ¡Qué gigantesca estructura! ¡Qué fuerza prodigiosa! Los actuales saurios, los caimanes y cocodrilos más grandes y temibles, no son sino débiles reproducciones a pequeña escala de sus padres de las primeras edades.