Viaje al centro de la tierra

Viaje al centro de la tierra

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era un cuerpo humano perfectamente reconocible. ¿Acaso lo había conservado así durante siglos un suelo de una naturaleza particular, como el del cementerio Saint-Michel, de Burdeos? No podría asegurarlo. Pero aquel cadáver, con la piel tensa y apergaminada, los miembros todavía carnosos a primera vista, los dientes intactos, la cabellera abundante, las uñas de las manos y los pies de una longitud espantosa, se mostraba a nuestros ojos tal como había vivido.

Era un cuerpo humano perfectamente reconocible.

Yo estaba mudo ante aquella aparición de otra edad. Mi tío, tan locuaz como de costumbre, tan desaforadamente charlatán, también callaba. Habíamos levantado aquel cuerpo, lo habíamos enderezado. Nos miraba con sus órbitas vacías. Palpábamos su torso sonoro.

Tras unos instantes de silencio, se esfumó mi pariente y surgió el profesor Otto Lidenbrock, que arrebatado por su temperamento olvidó las circunstancias de nuestro viaje, el medio en que estábamos, la inmensa caverna que nos contenía. Sin duda se creyó en el Johannaeum, dando clase ante sus alumnos, porque adoptó un tono doctoral y dirigiéndose a un auditorio imaginario, dijo:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker