Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —¡Pues bien! —exclamó Miguel Ardán, en un tono alegre—, en veintiséis minutos se pueden hacer muchas cosas. Se pueden discutir las más graves cuestiones de moral y de polÃtica y hasta resolverlas. Veintiséis minutos bien empleados, valen mucho más que veintiséis años sin hacer nada. Unos cuantos segundos de Pascal o Newton son más preciosos que toda la existencia de esa multitud de imbéciles…
—¿Y qué deduces de eso, charlatán sempiterno? —preguntó el prudente Barbicane.
—Deduzco que tenemos veintiséis minutos —respondió Ardán.
—Veinticuatro solamente —rectificó Nicholl.
—Veinticuatro si te empeñas, querido capitán —dijo Ardán—; veinticuatro minutos, durante los cuales se podrÃa profundizar…
—Miguel —replicó Barbicane—, durante la travesÃa que hemos de hacer tendremos tiempo de sobra para profundizar las cuestiones más arduas. Ahora ocupémonos en lo relativo a nuestra partida.
—¿No estamos ya listos?
—Sin duda; pero hay que tomar todavÃa algunas precauciones, a fin de atenuar en lo posible el efecto del primer choque.