Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —No —repuso Barbicane—, vale más que nos tendamos de lado, asà es como mejor resistiremos el choque; debéis tener presente que en el momento de partir el proyectil, el hallarnos dentro de él viene a ser poco más o menos lo mismo que si estuviéramos situados delante.
—El “poco más o menos” es lo que me tranquiliza.
—¿Aprobáis mi idea, Nicholl? —preguntó Barbicane.
—Enteramente —respondiĂł el capitán—, todavĂa faltan trece minutos y medio.
—Nicholl no es hombre —dijo Miguel—, es un cronómetro de segundos, con escape y ocho centros sobre…
Pero sus compañeros no le escuchaban, y tomaban sus Ăşltimas disposiciones con admirable sangre frĂa. ParecĂan dos viajeros metĂłdicos, que se encuentran en un coche ordinario y procuran acomodarse lo mejor posible. No se comprende, en efecto, de quĂ© materia están hechos esos corazones americanos, que no dan una pulsaciĂłn más de lo corriente ante un peligro espantoso.