Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —La misma, Miguel. Dentro de cuatro dÃas, cuando la Luna esté llena, que será en el momento de llegar nosotros, la Tierra estará nueva, o sea, en el primer dÃa del primer cuarto. Hoy ya no la vemos sino bajo la forma de ese delgado segmento que no tardará en desaparecer, y entonces quedará en sombra unos cuantos dÃas, ni más ni menos que la Luna desde la Tierra.
—¡Eso es la Tierra! —repetÃa Miguel Ardán, mirando ávidamente aquel delgado trozo de su planeta natal.
La explicación dada por el presidente Barbicane era exacta; la Tierra, con relación al proyectil, entraba en la última fase. Se hallaba en su octante, y no presentaba más que una delgada media luna, que sobresalÃa como un inmenso arco de luz azulada sobre el fondo negro del firmamento. En él se veÃan algunos puntos de luz más viva que indicaban las montañas, asà como algunas manchas móviles producidas por los anillos de nubes que rodeaban el esferoide terrestre, manchas que nunca se ven en el disco lunar.