Viaje alrededor de la luna
Viaje alrededor de la luna —¡Nuestros semejantes! —exclamó Miguel Ardán—; lo que es ahora ya no son tan semejantes nuestros como los de la Luna. Nosotros habitamos un mundo poblado por nosotros solos: el proyectil. Yo soy semejante a Barbicane, y Barbicane lo es de Nicholl. Más allá de nosotros, fuera de nosotros, concluye la Humanidad, y nosotros somos las únicas poblaciones de este macrocosmos, hasta el momento en que nos convirtamos en simples selenitas.
—Que será dentro de ochenta y ocho horas, poco más o menos —replicó el capitán.
—¿Lo cual quiere decir … ? —preguntó Miguel Ardán.
—Que son las ocho y media —respondió Nicholl.
—Pues bien —replicó Miguel—, no comprendo por qué razón no hemos de almorzar en seguida. Es preciso conservarnos.
En efecto, los habitantes de aquel nuevo astro no podÃan vivir en él sin comer y su estómago sufrÃa las imperiosas leyes del hambre. Miguel Ardán como francés se erigió en jefe de la cocina, cargo importante que no le suscitó competencia. El gas produjo el calor suficiente para las operaciones culinarias, y el arca de las provisiones ofreció los elementos del festÃn.