Cecilia Valdes
Cecilia Valdes El mayor monstruo, los celos.
CALDERÓN
—¿Qué enredo te traes tú con una muchachuela de los arrabales?, —le preguntó doña Rosa a su marido todavÃa en la cama—. Di, contesta, —añadió codeándole por las espaldas, porque le pareció que se hacia el sueco o el dormido.
—Yo no me traigo ni me llevo enredo con nadie, Rosa, —contestó don Cándido entre sueños.
—Tu sÃ, tú sÃ. Me lo han dicho, lo sé de buena tinta.
—¿Quién te ha contado ese cuento?
—No es cuento, es verdad. Tú has sacado de su casa a una muchacha hace pocos dÃas… El autor no es del caso.
—Lo es, Rosa. Hay quien influya en ti poderosamente.
—Luego aclararemos ese punto. Nadie me quita que tú has vuelto a las andadas…
—¿Ves lo que yo decÃa? Ya te han preparado contra mÃ. Tu hijo…
—Pues échale ahora el muerto a mi hijo.