La peineta calada

La peineta calada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Mira, hija –agregó la madre en perfecta tranquilidad–, no es acertado que compares mis palabras de ayer con las de hoy, porque ayer hablaba yo arrebatada por la cólera y por la desesperación del agravio que Andrés nos ha hecho y dije cosas fuera de lugar y de lo razonable en una mujer de mi edad, hoy no, hoy son otras las circunstancias. Rosarito: ya he tenido tiempo para reflexionar y para ver lo que te estaría bueno y lo que no. Ayer creía que para curar tu mal no había más de dos remedios, hoy creo que hay cuatro y cuantos quieras. ¡Cómo ha de ser, hija!… no todos los días se piensa del mismo modo y si tú no estuvieras tan prevenida contra mí, yo te explicaría.

–Hable usted, hable usted y lleve por delante que no me faltará la paciencia.

–Afortunadamente nosotras dos conocemos muy bien a Andrés y sabemos que él es hombre poquito y sensible y algunas veces tiene arranques de generosidad.

–Bien.

–Tú te finges mala…

–¡Fingimientos, madre, embelecos!… No, no; lo que no ha de conseguirse por la razón y la justicia, más vale que no se consiga. Si Andrés ya no me quiere, ¿qué fingimientos serán bastantes a infundirle amor?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker