La peineta calada

La peineta calada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–En efecto, así creo que se llamaba la muchacha. que digo.

–Yo la conozco como a mis manos y conocía la peineta y quién la hizo y cuándo y todo. Pues para que usted vea lo que es correr con fortuna. La misma noche que robaron esa peineta a Rosario Valdés su madre se la encontró en la calle de las Damas rota en dos pedazos; por cierto que hasta hoy no la han llevado a componer a la peinetería de don Isidro y por cierto también que el oficial que se ha encargado de su composición es don Andrés C… conque para que vea usted si yo estoy impuesto o no.

–Acaso usted mismo sería el que se la vendió a Rosario Valdés, ¿no es esto? –dijo la joven en un estado de agitación tan difícil de reprimir como de pintar nosotros.

–No, señorita, yo no se la vendí: esa peineta no fue vendida, ni comprada: de la peinetería de don Isidro salió en clase de regalo para Rosario Valdés, la hija de seña Caridad Chirinos. ¿Y qué dice usted de esos géneros, señora? –preguntó de pronto don Liborio, dirigiéndose a doña Margarita, cual si no hubiese hecho alto en la impresión que sus palabras habían producido en el ánimo de Dolores.

–¿Qué quiere usted que diga? –contestó doña Margarita– que son muy comunes y que no incitan a gastar dinero.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker