La peineta calada
La peineta calada Mientras calladamente y con gran fatiga labraba sus flores de trapo, meditaba en los medios de que se valdría para alcanzar el fin deseado. Lo primero que ideó fue ir a satisfacerse por sus propios ojos de la noticia de don Liborio, que decía estarse componiendo por mano de Andrés la susodicha peineta robada; para lo cual se propuso no revelar nada a doña Margarita, a quien era muy fácil engañar sobre el objeto de su salida diciendo que iba a ver las amigas del piso bajo de su casa y acompañándose con éstas, engañarlas también, haciéndoles creer que deseaba dar a componer su peineta en la peinetería donde trabajaba su marido, para cuyo efecto de antemano la rompió en pedazos.