La peineta calada
La peineta calada Nuestro lector sabrá –sÃ, sin duda, lo sabe–, que la calle que corre del punto nombrado el Aserradero a los muros del convento de Paula, describe una pequeña curva y que a medida que la muralla se va elevando, van levantándose también las casas del recinto, como para no quedar oscurecidos bajo de ella. Pues bien, casi todas estas casitas son de alto, con la particularidad que este piso por lo regular está independiente del bajo, y que suelen alquilarse a distintas familias, pues que para su comunicación con la calle tienen una escalera de piedra, abierta en la pared exterior. Los pisos altos no dejan de brindar algunas comodidades, porque fuera del comedor, que suele ser bastante espacioso, tienen una sala, dos o tres cuartos, formando martillo, una pequeña azotea interior, y otros escondrijos, para cocina, etc.: y lo que vale más que todo eso, su balconcito, desde el cual se goza una vista completa, panorámica, del mar, de la opuesta ribera, y verdes campiñas, del castillo de Atarés, del caserÃo del Cerro, Jesús del Monte y Jesús MarÃa con parte del Arsenal y puente de Chávez.