Eneida
Eneida Id a buscar a vuestra antigua madre.
Allí el solar de Eneas ha de señorear el orbe entero,
lo mismo que los hijos de sus hijos y los que de sus hijos nacerán».
Así habla Febo. Estalla un gozo impetuoso en medio del tumulto.
100 Todos quieren saber de qué murada ciudad se trata, a dónde llama Febo
a los que van sin rumbo, a dónde les manda que regresen.
Mi padre entonces dando vueltas en su mente
a advertencias de varones de edad:
«Oíd, jefes —prorrumpe—, sabed lo que esperáis. En medio del océano
105 yace Creta[64], la isla del poderoso Júpiter, donde está el monte Ida,
en que tiene su cuna nuestra raza. Pueblan sus gentes cien urbes populosas.
Es su suelo feraz como ninguno.
Desde allí nuestro más remoto antepasado, Teucro,
si recuerdo bien lo oído, arribó a las playas Reteas el primero
en busca de un lugar para su reino.
Todavía no se alzaba Ilión ni los fuertes de Pérgamo.