Eneida
Eneida que se fundan sus pueblos o pacten alianzas. Tú eres su esposa.
A ti te es dado explorar su intención si se lo pides. Adelántate. Yo te sigo».
115 Con aire regio le replica Juno: «Eso es tarea mía. Ahora, fíjate bien,
voy a decirte en pocas palabras la manera de lograr lo que apremia.
Proyectan salir juntos de caza al bosque Eneas
y la desventurada Dido mañana mismo, cuando despunte el sol y
desvele la tierra con sus rayos. En tanto corretean los monteros
120 y acordonan los sotos con sus redes,
yo arrojaré sobre ellos un negro turbión de aguas
cargado de granizo y haré que el cielo entero
retumbe al estampido de los truenos.
Huirá la comitiva envuelta en sombras de noche.
Juntos Dido y el caudillo troyano
irán a refugiarse en una misma cueva.
Estaré yo presente y si puedo contar con tu aquiescencia,
125 uniéndolos allí con lazo estable se la daré al troyano por esposa.
Será éste el himeneo». Accede a sus deseos