Eneida
Eneida He vivido mi vida, he dado cima al curso que me había fijado la fortuna.
Ahora caminará mi sombra, plena ya, bajo la tierra.
He fundado una noble ciudad, he visto mis murallas,
655 he vengado a mi esposo y le he cobrado el castigo a mi hermano, mi enemigo.
¡Feliz, ay, demasiado feliz si no hubieran jamás
naves troyanas arribado a mis playas!»
Dice así. Y hundiendo rostro y labios en su lecho:
«Moriré sin venganza, pero muero.
660 Así, aún me agrada descender a las sombras. ¡Que los ojos del dárdano cruel
desde alta mar se embeban de estas llamas y se lleve en el alma
el presagio de mi muerte!» Fueron sus últimas palabras. Hablaba todavía
cuando la ven volcarse sobre el hierro sus doncellas y ven la espada
espumando sangre que se le esparce por las manos.
665 El griterío asciende a la alta bóveda. La Fama va danzando delirante