Eneida
Eneida 695 que lucha por soltarse de los lazos del cuerpo.
Pues como no finaba por designio del hado ni por muerte merecida,
pero la infortunada moría antes de tiempo arrebatada de súbita locura,
no había Prosérpina todavía cortado el rubio bucle de su frente[117],
ni lo había ofrendado al Orco estigio[118]. Al punto Iris, brillantes de rocío
700 las alas de azafrán, cobrando al sol frontero su espejeo de mil variados visos,
desciende por el cielo volandera y sobre su cabeza amaina el vuelo.
«Tomo, como me mandan, esta ofrenda consagrada a Plutón.
Te desligo de tu cuerpo». Dice y le corta el bucle con su mano.
705 Al instante se disipa todo el calor del cuerpo y su vida se pierde entre las auras.