Eneida
Eneida 145 No devoran tan raudos el llano en la carrera los coches de los potros
ni así se precipitan lanzados de la valla, ni con parejo ardor
acucian los cocheros el vuelo de sus tiros ni volcados en ellos
los fustigan remeciendo las riendas ondulantes.
150 Al instante resuena todo el bosque a los aplausos
y los gritos de los espectadores,
que animan ardorosos a los suyos, y rueda por la concha de la playa su voz
y hiere los collados y va el eco rebotando contra ellos su clamor.
Sale Gías huyendo por delante y se desliza el primero de todos por las olas
entre la confusión y el griterío. Detrás Cloanto va siguiéndole de cerca
155 con mejores remeros, pero el peso del armazón de pino le retarda.
Después a igual distancia el Dragón y el Centauro
porfían en pasarse el uno al otro.
Ahora gana el Dragón, ahora le vence el enorme Centauro,
ya avanzan las dos proas a la par, juntas sus largas quillas