Eneida
Eneida 235 y llamando a los dioses a escuchar sus promesas: «¡Dioses que tenéis mando
sobre el mar, cuyo llano voy surcando,
yo os tengo que poner de grado en esta playa ante vuestros altares
un toro radiante de blancura, os lo prometo, y arrojaré en ofrenda
a las olas saladas sus entrañas y verteré raudales de vino!».
Dijo y en lo profundo, debajo de las olas le escuchó todo el coro de Nereidas
240 y el de Forco[127] y la virgen Panopea
y con su enorme mano el mismo dios Portuno
le impulsó en su carrera y más veloz que el Noto y que alada saeta
vuela a tierra y desaparece puerto adentro.
Llama el hijo de Anquises según costumbre a todos
245 y declara vencedor a Cloanto
por la potente voz del pregonero y de verde laurel ciñe sus sienes.
Luego los galardones para cada navío a su elección:
tres novillos y vino y un talento ponderoso de plata.
A ello añade presentes especiales para los capitanes: