Eneida
Eneida 250 al vencedor una clámide en oro bordada; por su orillo
corre en doble cenefa un raudal púrpura de Melibea[128].
Allí se ve bordado el regio doncel[129]. Por la fronda del Ida dardo en mano
cansa corriendo a los veloces ciervos ardoroso,
parece ir jadeando. De pronto desde el Ida el ave portadora de las armas
255 de Júpiter se lo lleva prendido entre sus corvas garras por la altura.
Los ancianos guardianes tienden al cielo en vano las palmas de sus manos
y el furioso ladrido de sus perros va ascendiendo a las auras.
Al que próximo en méritos ganó el segundo puesto le hace dueño,
por gala y por defensa en el combate, de un arnés tejido de una malla
260 de ligeros anillos y de triple hilo de oro,
que Eneas vencedor le arrancó por su mano a Demóleo
allá a la vera del Simunte veloz,
al pie de la alta Troya. A duras penas ahora sus servidores
Fegeo y Ságaris logran llevarlo en hombros por el peso de sus mallas.