Eneida
Eneida corriendo a pie veloces y les pone delante los trofeos.
Vienen de todas partes, entremezclados teucros y sicanios.
295 Y los primeros Niso y Euríalo; descollaba Euríalo
en belleza y en radiante juventud.
Niso en su tierno afecto por el muchacho.
Viene luego Diores, noble vástago de la estirpe
de Príamo. Tras él Selio y Patrón, acarnanio el primero[130],
de sangre árcade el otro, de familia tegea. Después, dos mozos sicilianos,
300 de nombre Hélimo y Pánopes, curtidos en la vida de los bosques
y compañeros del anciano Acestes. Y además otros muchos cuyos nombres
la fama ha silenciado. Eneas se coloca en medio de ellos y les habla así:
«Retened mis palabras en vuestros corazones y prestadme gozosos atención:
305 Ninguno de vosotros se irá de aquí sin recompensa mía.
A todos os daré dos venablos cretenses, relucientes, de bien pulido hierro,
y un hacha de dos filos de plata cincelada. Será este galardón común a todos.