Eneida
Eneida a aquellos que no sienten ansia alguna de gloria.
Renuevan los demás los bancos de remeros, recomponen las vigas soflamadas,
acomodan los remos y las jarcias.
Son contados en número pero pujantes en coraje.
755 Eneas entre tanto traza con el arado linde a la ciudad
y sortea el solar de cada casa y ordena: «Esto ha de ser Ilión,
estos campos serán Troya». Goza el troyano Acestes con la idea de aquel reino.
Emplaza el foro y convoca al senado y le dicta sus leyes.
Y en la cumbre del Érice cerca de las estrellas le alza a Venus Idalia su morada
760 y al túmulo de Anquises le asigna un sacerdote con un extenso bosque
sagrado en torno.
Había ya pasado nueve días todo el pueblo en banquetes
y habían ya rendido en los altares las ofrendas debidas.
Los vientos tersan plácidos el sobrehaz de las olas.
Y ya el soplo del Austro insistía llamándoles al mar.