Eneida
Eneida las vueltas y revueltas del palacio guiando con un hilo
30 ciegos pasos. Ícaro[150], tú también ocuparías
un lugar destacado en tan gran obra,
si su dolor lo hubiera permitido. Por dos veces trató de cincelar
en oro tu infortunio; las dos veces las manos del padre desfallecen.
Todo, punto por punto, lo habrían recorrido con los ojos,
si Acates, enviado por delante, no hubiese vuelto ya
35 con la sacerdotisa de Febo y Trivia
la hija de Glauco[151], Deífobe, que le habla al rey así: «No es el momento
de pararse a mirar esas escenas.
Ahora sería mejor sacrificar siete novillos
40 de vacada no uncida y otras tantas ovejas elegidas según rito».
Dice a Eneas. Sus hombres no tardan en cumplir su sagrado mandato.
Y la Sibila llama a los troyanos al templo de la cumbre.
El flanco ingente de la roca eubea está excavado en forma de caverna,