Eneida
Eneida a un poderoso mando, ha de basar en leyes la incipiente ciudad[197].
El que le seguirá vendrá a turbar los dÃas de sosiego de su patria,
Tulo, que alzará en armas a su pueblo enmollecido, perdida la costumbre
de marchar en formación guerrera a la victoria.
815 Anco viene tras él un tanto jactancioso,
ufano en demasÃa del favor popular ya desde ahora.
¿Quieres ver además a los reyes Tarquinios
y la altiva alma de Bruto, el vengador, y los fasces recobrados por él?
Será el primero que reciba el poder consular
820 y las hachas crueles. Y el padre que a sus hijos,
por afanarse en reavivar la guerra,
someterá a la muerte en nombre de la hermosa libertad[198].
¡Infortunado de él como quiera que tomen su acción los venideros!
Por encima de todo destacará su amor a la patria y su inmensa ansia de gloria.
825 Pero mira allá lejos a los Decios y Drusos y a Torcuato,
el cruel con su segur[199],
y a Camilo[200] que toma cobradas las enseñas.