Eneida
Eneida Pues aquella pareja que ves resplandecer
con el brillo de idéntica armadura,
ahora acordes en tanto que esta noche les oprime,
¡qué guerra, ay, no se harán si un dÃa llegan a la luz de la vida!
¡Qué batallas las suyas! ¡Qué tremendo su estrago! El padre[201] bajará
830 del bastión de los Alpes y de la fortaleza de Mónaco; el esposo de su hija
alineará contra él huestes de Oriente. ¡No avecéis, hijos mÃos, vuestros ánimos
a tan funestas guerras ni volváis el poderoso brÃo de la patria
en contra de sus propias entrañas! ¡Y tú cesa el primero, tú que eres del linaje
835 de los dioses, arroja de las manos ya las armas, tú, sangre de mi sangre!
Aquél por su victoria de Corinto va a guiar su carroza triunfal
hasta el bastión del Capitolio, egregio por los aqueos a que diera muerte[202].
Ese otro arrasará Argos y la Micenas de Agamenón, y vencerá a un Eácida,
descendiente de Aquiles, poderoso en las armas,
vengando a sus mayores troyanos