Eneida
Eneida Esto es lo que en persona la omnipotente Juno me manda que te diga sin rebozo
mientras yaces sumido en el reposo plácido de la noche.
¡Ea, apréstate a armar las escuadras de mozo, haz animoso
430 que irrumpan por las puertas al combate, extermina a los caudillos frigios
que han fondeado en el hermoso río, pega fuego a sus pintadas naves!
Es el poder augusto de los dioses del cielo quien lo manda.
Que el mismo rey Latino si no accede a tu boda ni cumple la palabra prometida
conozca y pruebe en sí la pujanza de Turno en pie de guerra».
435 El joven por su parte haciendo mofa de la adivina le replica así:
«La nueva de la flota adentrada por aguas del Tíber
no ha escapado a mis oídos como tú te supones,
no te inventes tan grave temor por alarmarme. No se olvida de mí
la excelsa Juno. Pero a ti la vejez decrépita, incapaz de atinar con la verdad,
440 te agita el alma, madre, con vanas desazones y burla