Eneida
Eneida Ahora hallarás tendida —no pienses son quimeras
que te suscita el sueño— al pie de las encinas de la orilla
una cerda gigante[255] con sus treinta lechoncillos que acaba de parir,
45 acostada en el suelo, blanca la madre,
blancas también las crías colgadas de sus ubres.
Ese será el lugar de tu ciudad, ése el descanso fijado a tus fatigas.
Partiendo de él, cuando giren su curso tres decenios, Ascanio ha de fundar
la ciudad de Alba, de nombre esclarecido. Y no te vaticino cosas vanas.
Ahora en pocas palabras te voy a declarar —atiende— con qué trazas
50 vas a lograr vencer los riesgos que te acechan.
En compañía de su rey Evandro[256],
siguiendo sus banderas, llegaron a estas playas unos Árcades,
familia descendiente de Palante y, eligiendo el lugar,
fundaron la ciudad sobre colinas y por su antecesor Palante
la llamaron Palanteo. Viven en incesante guerra