Eneida
Eneida engreído con la muerte y los despojos cobrados a Gerión,
el gigante de tres cuerpos.
Seguía este camino apacentando ufano sus corpulentos toros.
Cubría la vacada el valle y la ribera del río.
205 Pero Caco en furioso desvarío, resuelto a que no hubiera
felonía ni fraude que no llevara a cabo
o intentara a lo menos su osadía, le hurta de sus establos cuatro toros
arrogantes de alzada y otras tantas novillas de llamativa estampa.
Y para que las huellas no indicasen el rumbo directo hacia la cueva
210 los va arrastrando hacia ella tirando de la cola,
las pisadas en dirección contraria,
y oculta su rapiña en las sombras de la roca. No había indicio alguno
que guiase en la busca hacia la cueva. Pero cuando repuesta de pasto
la vacada, la sacaba el hijo de Anfitrión de sus establos
215 y estaba ya aprestándose a la marcha,
los toros, ya en camino, comienzan a mugir