Eneida
Eneida Las olas verdiazules espumaban sus randas albeantes.
Y en derredor delfines relucientes de plata
iban batiendo en círculo con sus colas el ponto
y hendían su oleaje. Podían verse en medio
675 broncíneas naves del combate de Accio
y hervir todo el Leucate en formación de guerra
y los relumbres de oro de las olas.
A un lado Augusto César lleva a Italia al combate, senadores y pueblo
con sus Penates y sus grandes dioses. Está en pie sobre lo alto de la popa.
680 Brota doble haz de llamas de sus radiantes sienes y sobre su cabeza
resplandece la estrella de su padre.
Agripa en otro lado a favor de los vientos y los dioses
va guiando su línea de navíos. En sus sienes relumbra la corona naval
orlada de esperones, egregio distintivo de la guerra.
685 Enfrente Antonio con sus tropas bárbaras, con la variada traza de sus armas,
vencedor de los pueblos de la aurora y orillas del Mar Rojo,
trae a Egipto consigo y a la fuerza del Oriente, la remota Bactriana[286],