Eneida
Eneida el otro la saeta que viene sin ser vista desde lejos. Ceneo a Ortigio,
Turno a Ceneo, el vencedor Turno a Itis y a Clonio y a Dioxipo y a Prómolo
575 y a Ságaris y a Idas, que estaba allá en lo alto de la torre del muro.
Capis mata a Priverno[320]. A éste la jabalina de Temilas
le había rasguñado nada más.
Él arroja de sí, insensato, el escudo, y se lleva la mano hacia la herida.
Con lo que la saeta de Capis deslizándose alada
va a clavarle la mano al lado izquierdo
580 y se hunde en él con herida fatal y le corta la vía del hálito de vida.
Allí se hallaba el hijo de Arcente
con su egregia armadura y su clámide bordada,
teñida de azulado tinte ibero[321]. Era un mozo de arrogante belleza.
Su padre que lo había enviado a la guerra,
lo crió allá en el bosque de su madre[322]
en torno a las corrientes del Simeto, a la vera del ara de Palico,
585 rica en dones y gracias. Mezencio que lo ve, deja a un lado sus lanzas
y voltea tres veces en torno a su cabeza la correa de su honda