Eneida
Eneida que zumbando da a su rival frontero con plomo derretido en medio de la frente
y se la parte en dos y lo deja tendido largo trecho en la arena.
590 Es fama que fue entonces cuando Ascanio
lanzó por vez primera en el combate su saeta voladora
con la que antes solía aterrar a las fieras en su huida y que abatió su brazo
al brioso Numano, por sobrenombre Rémulo, quien había tomado por esposa
a la hermana menor de Turno hacía poco.
595 Marchaba a la cabeza de la primera fila
voceando bravatas, dignas unas de referir, otras indignas,
el ánimo engreído por su reciente alianza con el rey.
Avanza corpulento diciendo a grandes voces:
«¿No os da vergüenza, frigios, dos veces capturados[323],
veros ahora cercados otra vez,
prisioneros tras una empalizada preservándoos de la muerte con muros?
600 ¿Ésos son los que aspiran a ganarse luchando nuestras novias?
¿Qué dios o qué locura os ha empujado a Italia? Aquí no vais a hallar