Eneida
Eneida Y los troyanos se reagrupan ahora y se aglomeran en el mismo lugar
y se aventuran ya a trabar combate
690 y a adelantarse más en campo abierto.
En torno a Turno el capitán que en otra parte
combate enfurecido y sume en desconcierto a sus rivales, se le anuncia
que el enemigo hervÃa de furor con la nueva matanza
y habÃa abierto de par en par las puertas. Deja lo que está haciendo
y arrebatado de implacable cólera se precipita hacia la puerta dárdana
695 buscando a los hermanos retadores. Y al primero que le sale al encuentro,
a AntÃfates, bastardo del egregio Sarpedón[329] y una tebana,
le dispara su jabalina y lo derriba en tierra.
El astil de durillo Ãtalo va volando por entre el aire dócil
y le entra por el vientre
y se le clava en lo hondo del pecho. Y la caverna de la negra herida
700 devuelve un borbotón de sangre espumeante
y hundido en el pulmón se va entibiando el hierro.