Eneida
Eneida y el mar se arremolina y alza a la superficie negra arena.
715 Estremece su estruendo la alta Prócida y el lecho peñascoso de Inárime
montado por mandato de Júpiter encima del gigante Tifeo.
Entonces Marte, el del poder guerrero,
acrecienta el coraje y la fuerza a los latinos
lancinando su pecho con punzantes aguijones
y azuza a la huida a los teucros, les apremia con sombrío terror.
720 De todas partes acuden los latinos, pues se les brinda la ocasión.
Les arrebata el dios guerrero el alma.
Pándaro cuando ve tendido en tierra el cuerpo de su hermano
y a qué lado se inclina la fortuna y qué rumbo van tomando las cosas,
apoyando en la puerta sus anchos hombros con enorme fuerza
725 la hace girar sobre su quicio y deja fuera de los muros
a muchos de los suyos abandonados a penosa lucha.
En cambio, mete dentro y acoge a otros que irrumpen, sin ver el insensato