Eneida
Eneida que lanzó contra Tifeo[17] el padre soberano,
a ti acudo y demando humilde tu divino valimiento!
Bien conoces cómo tu hermano Eneas, rodando por el mar, es arrojado
contra todas las playas por los rencores de la acerba Juno
y te has compadecido de mi duelo a menudo. Ahora lo acoge la fenicia Dido
670 y con blandas palabras lo retiene. Recelo de esta hospitalidad que amaña Juno,
pues no va a estar ociosa en tan patente giro de fortuna.
Por eso me propongo adelantarme a prender en mis redes
y a inflamar en la llama del amor a la reina, no sea que, por obra
de algún poder divino, se opere un cambio en ella.
675 Quiero tenerla de mi parte, cautiva de un intenso amor a Eneas.
Escucha ahora la traza con que puedes lograrlo.
El pequeño príncipe, objeto de todos mis desvelos,
cumpliendo la orden de su amante padre,
se dispone a dirigirse ahora a la ciudad sidonia llevando los regalos