Eneida
Eneida Y si en aquel momento se le hubiera ocurrido al vencedor
hacer saltar las barras de un golpe con sus manos
y meter a los suyos por la puerta,
aquel día hubiese sido el último de la guerra y del pueblo de los dárdanos.
760 Pero la rabia y el ansia de matanza que le ciega acucian al ataque
el ánimo de Turno enfurecido. Primero alcanza a Fáleris y a Giges,
a éste desjarretándole la corva. Después arrebatándoles las lanzas,
las encaja en la espalda de los que huyen. Juno le presta fuerzas y coraje.
765 Manda a Halis que les haga compañía
y con él a Tegeo enclavado en su broquel.
En seguida a Alcandro y a Halio, a Noemón y a Prítanis
que ajenos a su riesgo porfiaban en defender los muros.
Y a Linceo, que corre a hacerle frente y que llama a los suyos en su ayuda,
lo acomete blandiendo su espada centelleante
apoyado en el lado derecho del baluarte,
770 y del único tajo que le asesta de cerca quedan cabeza y yelmo