Eneida
Eneida en vano siguen su guardia en pie en las altas torres. Y ciñen de retenes
espaciados los muros. Asio, el hijo de Ímbraso y Timetes,
el hijo de Hicetaón, los dos Asáracos y a una con Cástor
el anciano Timbris adelantados en primera línea,
125 y a su lado forman Claro y Temón[344], los dos hermanos
de Sarpedón venidos desde Licia. Acmón de Limeso transporta
con todas las fuerzas de su cuerpo un enorme peñasco,
un pedazo no menguado de monte. Es talludo como su padre Clitco
130 y su hermano Mnesteo. Unos con jabalinas, otros con grandes piedras
se esfuerzan en tener a raya al enemigo,
en arrojar fuego y en montar las saetas en las cuerdas del arco.
En medio de ellos, vedlo, el mismo adolescente dárdano, el más justo motivo
de desvelo de Venus, con la hermosa cabeza destocada, brilla como una gema
montada en oro fulvo, gala del cuello o de la frente,