Eneida
Eneida 135 o como luce el marfil incrustado con arte sobre boj o terebinto de Órico.
Por sobre el lácteo cuello le flotan esparcidos los cabellos
que un flexible aro de oro le recoge.
También a ti, Ísmaro, te vieron los magnánimos hombres de tu clan
140 abrir certero heridas y emponzoñar saetas.
A ti, vástago noble de familia lidia, donde labran las feraces campiñas
que van regando de oro las aguas del Pactolo[345].
Y estaba allí también Mnesteo.
Su proeza anterior de arrojar a Turno de los muros lo encumbra a las alturas.
145 Y también Capis, de quien procede el nombre de la ciudad campana.
Estaban ya trabados ambos bandos en los combates de la terca guerra,
cuando Eneas en medio de la noche iba rasgando las revueltas olas.
Al punto en que dejando a Evandro penetró en el campamento de los etruscos,
se presenta al rey y le da cuenta de su nombre y su raza, y la ayuda que pide
150 y la que ofrece. Le hace saber las tropas que Mecencio está juntando,