Eneida
Eneida 165 y han armado sus naves y ahora van avanzando sobre el ponto.
En cabeza hiende las olas Másico con las planchas de bronce de su Tigre.
Conduce mil guerreros. Han dejado los baluartes de Clusio[350]
y la ciudad de Cosas. Sus armas son las flechas,
ligero goldre al hombro con el arco en que porta la muerte.
170 Marcha a par de él Abante, el de torva mirada.
Toda su gente luce vistosas armas
y en la popa fulge un Apolo de oro. Populonia,
su patria, le ha mandado seiscientos de sus hijos,
expertos todos ellos en la guerra, y trescientos la isla de Elba,
pródiga de minas de hierro nunca exhaustas. El tercero va Asilas,
175 intérprete preclaro entre los dioses y los hombres, que manda en las entrañas
de las víctimas y en los astros del cielo y en las lenguas de las aves
y en el fuego profético del rayo.
Acucia mil guerreros en prieta formación de hórridas lanzas.