Eneida
Eneida por vuestros hechos valerosos,
370 por el nombre de vuestro rey Evandro,
por las guerras en las que habéis salido vencedores,
por mi esperanza, que ahora aspira a emular las glorias de mi padre,
no pongáis fe en la huida. A hierro hemos de abrirnos camino entre las filas enemigas.
Donde aquella columna de guerreros acosa más espesa,
allí es donde la gloria de la patria os reclama
y reclama a Palante, vuestro jefe. No nos atacan dioses.
375 Son mortales lo mismo que nosotros.
No cuentan con más vidas ni más manos.
El mar —miradlo— nos cierra la salida con la imponente valla de sus aguas.
Ya no nos queda tierra a donde huir.
¿Nos lanzamos al mar o hacia esta nueva Troya?»
Así diciendo se precipita en medio de las cerradas filas de enemigos.
380 Lago es el que primero se le pone delante, impelido por su aciago destino.
Arrancaba una piedra de gran peso
cuando la jabalina que dispara Palante se hunde en él