Eneida
Eneida 410 así también toda la valentía de los tuyos concentrada en un bloque,
va en tu ayuda, Palante. En esto Haleso,
intrépido en la guerra, arremete contra ellos
resguardando su cuerpo tras su escudo
y da muerte a Ladón y a Feres y a Demódoco.
Con su radiante espada le taja de un revés a Estrimonio la diestra
que apuntaba ya en alto a su garganta.
415 De una pedrada, parte la cara de Toante
y le deshace el cráneo y lo esparce mezclado de sesos y de sangre.
Haleso había sido escondido a la sombra de los bosques por su padre,
adivino del hado. Mas cuando éste entró en años
y relajó la muerte sus ojos blanquecinos,
las Parcas echan mano del muchacho
y consagran su vida a los dardos de Evandro.
420 Palante lo acomete, mas dirige primero esta plegaria:
«Dale ahora, padre Tíber, a este hierro, que vibro y que disparo, vía favorable
por entre el pecho del tenaz Haleso.
Tu encina ostentará las armas y despojos del guerrero».