Eneida
Eneida aquel tropel de mozos degollados en vergonzoso crimen la noche de sus bodas
y los sangrientos tálamos que Clono, hijo de Éurito, habÃa cincelado
500 en gruesas chapas de oro. Turno exulta de gozo ante el trofeo.
Se glorÃa de ser ya dueño de él.
¡Oh, mente de los hombres, que no sabe del hado
ni la suerte futura ni sabe de mesura si les alza el favor de la fortuna!
¡Tiempo vendrá en que Turno pagarÃa a alto precio no haber puesto
sus manos en Palante y odiará estos despojos y este dÃa!
505 En torno del cadáver se apiñan con gemidos y lágrimas abundantes los suyos.
Y se lo van llevando acostado en su escudo.
¡Palante, qué dolor cuando vuelvas!
Y qué alta gloria vas a dar a tu padre.
¡El primer dÃa que te manda a la guerra, ese mismo te arrebata la vida!
Pero dejas al menos montones de cadáveres de rútulos.
510 No es ya el mero rumor de este amargo desastre, es un mensajero más veraz