Eneida
Eneida su libación de vino y después de libar
roza primero el borde de la copa con sus labios
y se la tiende a Bitias apremiándole. Éste apura resuelto el vino espumeante
hasta embeberse la copa entera de oro. Después los otros próceres.
740 Jopas, el de la larga cabellera[18], alumno un día del excelso Atlante,
estremece la sala con el son de su cítara. Y va cantando las fases de la luna,
los trabajos del sol, y de dónde proviene la raza de los hombres
y los brutos y la lluvia y el fuego.
Y canta a Arturo[19] y a las pluviosas Híades, las dos Osas, por qué los soles
745 corren tanto en invierno a bañarse en el mar, o qué tardanza
detiene el curso de las lentas noches. Redoblan sus aplausos
los tirios y les siguen los troyanos. La infortunada Dido
trataba de alargar la noche hablando de diversos temas
y bebía el amor a largos tragos. Preguntaba sin cesar
muchas cosas sobre Príamo y otras muchas sobre Héctor.